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"LA PARTE DE LOS ÁNGELES"

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Que existen incondicionales lo sabemos pero se nos olvida.

Porque indagar, querer descubrir, curiosear, es un proceso natural y necesario.

Hasta que llegas a las habas contadas.

Al hartazgo de leer sabiendo que son palabras vacías, sin reflejo, deshechas nada más rozar el suelo, cómo pompas de jabón.

Y cuando lo que necesitas es un agujero en el mismo centro del estómago y poner el alma en el argumento, aunque la apuesta sea elevada y grandilocuente, te esperan, a pesar de todo, los y las incondicionales.

Por ejemplo, Marian Izaguirre (Bilbao, 1951), aunque ya no sea la misma autora de aquella incomparable "La vida cuando era nuestra" (2013), ni yo posiblemente sea la misma lectora. La literatura te transforma y a mí aquella novela me cambió la vida, generándome una especie de Síndrome de Estocolmo dificilmente comparable con ninguna otra historia.

"La parte de los ángeles", su última novela recién publicada, toma su título de la cultura del vino francés criado en barrica. Aquella cantidad de vino evaporado que parece haber sido degustado por divinidades.

Es una historia muy cuidada en el hilo argumental y dónde se cimenta. La música clásica, los viajes por Europa, concertistas, gente de ninguna parte y de todas, una historia de amor que, como casi todas, no resiste el paso del tiempo ni pervive a lo que parecía ideal y sólo es ruina sentimental...

Dos jóvenes músicos se conocen en Holanda, cuando ambos participan en un concurso internacional de violín, y durante veinte largos años forman una pareja llena de luces y sombras jalonadas entre Rotterdam, Siena, Nueva York y El cabo de Gata. Cuando Ricardo abandone a Irene por una mujer más joven, se enfrentarán al desafío de aprender a vivir el uno sin el otro. La parte de los ángeles es también una novela sobre el perdón, sobre los sentimientos confusos, sobre el amor que todavía pervive en el desamor y el modo en el que a veces vuelve a nuestras vidas la persona que se fue. Tras una etapa llena de tristeza y rencor, la protagonista llega a la conclusión de que debe desprenderse del resentimiento y empezar de nuevo, esta vez ayudada por la estimulante presencia de Mateo.

Las sinopsis suelen ser un querer y no poder, es difícil resumir en ellas el proyecto que supone parir una historia para que sea de todos y todas. Izaguirre siempre cuida los detalles, el lenguaje, el dibujo de los personajes, cultos, viajados, la definición de los porqués y los cómos... sin olvidar una coma.

Me gustan las mujeres de "La parte de los ángeles", me gusta cómo huyen, se esconden y se reconstruyen.  Me gusta el tiempo convertido en posibilidad, la generosidad de los seres que se eligen en una estación de paso. Me gustan las dobles, las triples lecturas, los personajes poliédricos, perdedores, empáticos, que siguen hacia delante.

Una historia generacional, interesante, posibilitadora, inteligente.

Por fin!!!

30/05/2018 22:11 Puri Novella Enlace permanente. sin tema

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