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MARTES DE CENIZA

TOMATES VERDES FRITOS

TOMATES VERDES FRITOS

Es que anoche volví a verla.  Y tardé en dormirme.

Esta película de 1992 dirigida por Jon Avnet consigue emocionarme siempre, como pocas.

A mí que tanto me gusta escribir, debatir y pensar sobre la incondicionalidad encuentro en "Tomates Verdes fritos" una maravillosa historia de lazos inquebrantables y amistad con mayúsculas resistente a modas y tiempos.

El ovillo del que poquito a poco van tirando Evelyn y Ninny en un momento tan concreto y especial de sus vidas nos presenta a unos personajes repletos de matices que deciden con quién y cómo quieren vivir pagando el precio que sea necesario.

Posiblemente esta entrada resulte algo trasnochada por ser ya mucha la gente que ha visto la película.  Pero siempre hay despistados que no deberían perdérsela, así como el resto no deberíamos olvidarla.

Al final de la película Ninny dice que la vida le ha demostrado que lo más importante son los amigos.  En ese momento sólo podemos solidarizarnos con ella y su sentimiento, porque ya no le queda nada que no sea lo que los demás le aportaron, la entrega correspondida.

Hay una encantadora de abejas, un grito de libertad (TOWANDA!!) y un maravilloso grupo de actrices recordándonos paso a paso que sólo los vínculos afectivos nos salvan de la opacidad  más absoluta.

Cuando veo "Tomates Verdes fritos" me reconcilio con la vida.

1 comentario

Miguel Ángel -

Towanda. Ése y Asajati son las dos palabras que todavía recuerdo de películas u obras teatrales que me han gustado mucho. Tomates verdes fritos me gustó en su momento y hace unos meses, que la volví a ver, me gustó todavía más. Junto a Bigfish y Un lugar en el mundo son mis favoritos.