Blogia

MARTES DE CENIZA

"Hijo de la Luz y de la Sombra. Imágenes para un poeta"

"Hijo de la Luz y de la Sombra.  Imágenes para un poeta"

Zaragoza 26 de Enero.

Europapress.es Cultura

 

El cantautor Joan Manuel Serrat ha inaugurado este miércoles en Zaragoza, en el Edificio Paraninfo, una exposición audiovisual "rotunda" y "sencilla" que recorre la poesía y la vida del poeta Miguel Hernández, desde su juventud y hasta su muerte en una prisión alicantina en 1942.

   ’Hijo de la luz y de la sombra. Imágenes para un poeta’ es un montaje promovido por Joan Manuel Serrat como homenaje a Miguel Hernández, en el que se propone un recorrido por la vida del poeta a través de las canciones de Serrat, sobre las que veinte directores de cine han realizado veinte micropelículas.

   Comisariada por la directora del Departamento de Investigación y Archivo de la Filmoteca de Zaragoza, Ana Marquesán, la muestra cuenta con Paco Simón como director artístico y con Joan Manuel Serrat en la dirección musical, Agustín Sánchez Vidal en la dirección textual y José Luis García Sánchez en la dirección audiovisual.

   En ’Hijo de la luz y de la sombra. Imágenes para un poeta’, organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza, veinte profesionales del mundo audiovisual han unido la palabra, la música y las imágenes en una exposición que "invita a la vida", ha destacado el director José Luis García Sánchez.

   La exposición, que podrá visitarse hasta el 6 de marzo en el edificio Paraninfo de Zaragoza, completa el último disco de Serrat, dedicado a los poemas del poeta, y es el "colofón" del proceso iniciado cuando el cantautor puso música a la obra de Miguel Hernández, ha explicado Serrat.

   Surgió de ver "cómo la palabra y la música funcionaban y se me ocurrió poner imágenes", para lo que Serrat recurrió "a gente del cine con una oferta que no podían rechazar: un proyecto interesante, pero sin un duro para financiarlo", ha recordado el cantautor.

   Una vez que "tienes la palabra, la música y las imágenes, vemos que las imágenes tienen vida propia, como unidades, y tuve la feliz idea de realizar esta exposición" de la que "esperamos que miles de personas disfruten", ha deseado Serrat.

   En su opinión, la muestra es "rotunda y me ha parecido sencilla", porque con "toda discreción camina y nos hace caminar a nosotros por este universo de Hernández, y lo hace sin otro objetivo que el de llevar de la mano a la gente por este delicioso mundo de palabras, músicas e imágenes" y, a su parecer, "esta sencillez es lo que provoca esta rotundidad en cada una de las salas" que atraviesan la vida de Hernández y el contexto político y cultural de la época en orden cronológico y con una estética "extraordinaria".

RAZONES PERSONALES

   Joan Manuel Serrat ha explicado que se decidió a retomar la obra de Miguel Hernández para su nuevo disco, y en último término a promover esta exposición, por "razones personales", porque "trato de hacer siempre canciones buenas y Miguel Hernández es un fantástico letrista de canciones".

   Además, "es un poeta de cabecera", ha comentado Serrat, al indicar que "tengo obras, discos y literatura de cabecera que releo y normalmente en las relecturas descubro cosas nuevas". No obstante, a la hora de crear un nuevo trabajo se trata de ir más allá de la lectura placentera, de "tratar de encontrar esos textos que conmuevan para trabajar con ellos una canción", lo que supone "un buceo mucho más profundo, más insistente" en las obras.

   Por ello, en ocasiones algunos poemas se han resistido a convertirse en canción y esos son "los que no están. He dejado que las músicas brotaran con la mayor naturalidad posible" y cuando "algo no aparecía de la manera que yo esperaba, lo apartaba, volvía al cabo de unos días a insistir y si se resistía lo volvía a dejar", ha detallado.

   En este proceso para unir los poemas y la música, "se han quedado fuera seguramente algunos poemas importantes y conocidos en la obra poética de Hernández", si bien "otros desconocidos están dentro, porque trato de hacer canciones que me gusten, que conmuevan y que puedan conmover después a los demás, no tanto de musicar la obra de una persona u otra o de intentar hacer una antología musical".

   De este trabajo surgió una gira "única", ha remarcado Serrat, al apuntar que ésta es "la única vez que se ha planteado un espectáculo desde la voz del poeta y cantando, y con un mundo hernandiano como envoltura" que ahora se ofrece al público en esta exposición.

"INVITACIÓN A LA VIDA"

   El director José Luis García Sánchez ha subrayado como esta muestra es el producto "del mundo de la amistad y de las satisfacciones", de la "complicidad cultural" y no de la búsqueda de la rentabilidad económica.

   A su juicio, es una exposición "estupenda" porque, además, se presenta "como un cine ambulante", en el que el espectador es quien decide como adentrase en la vida del poeta de manera que puede comenzar por su juventud, por conocer los inicios del cine, las influencias de su obra, hasta llegar a su estancia en prisión o justo al revés, para conocer "las causas".

   García Sánchez ha opinado que Hernández es "el prototipo de víctima, no sólo represaliado por la Guerra sino sumido en el olvido, de donde ha costado horrores sacarlo". Recuperar su obra y su memoria "ha sido una tarea de mucha gente" que también ha colaborado en esta exposición que "es un afrodisiaco, una invitación a la vida y a no perder el tiempo", ha valorado.

’HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA’

   ’Hijo de la luz y de la sombra’ es el título de uno de los poemas de plenitud de Miguel Hernández, escrito al final de sus días y que resume toda su trayectoria y su mundo. Es el título del disco que en 2010, con motivo del centenario del nacimiento del poeta, publicó Joan Manuel Serrat musicando los poemas de Hernández e iniciando una gira de conciertos de carácter monográfico.

   Ese trabajo se ha transformado en un proyecto audiovisual que une los poemas de Hernández, las canciones de Serrat y los trabajos audiovisuales de veinte directores, y que ahora se muestra al público en forma de exposición en la que se plasma el universo de Miguel Hernández a través de su mundo poético y el de la España que lo propició, incidiendo en lo que han supuesto sus versos desde su nacimiento en 1910 a su muerte en 1942.

   Los directores y artistas que han participado en esta experiencia y las piezas cinematrográficas son Javier Mariscal (’La palmera levantina’); Bigas Luna (’Del ay, al ay por el ay’); Inmanol Uribe (’Dale que dale’); Isabel Coixet (’Tus cartas son un vino’); Pedro Olea (’Elegía’); Joan Manuel Serrat (’Llegó con tres heridas’); Manuel Gutiérrez Aragón (’Canción del esposo soldado’); y Agustín Sánchez Vidal (’Las abarcas desiertas’).

   También, Pere Portabella (’Uno de aquellos’); Sergio Cabrera (’Si me matan bueno’); Montxo Armendáriz (’El niño yuntero’); Manuel Gómez Pereida (’Para la libertad’); Manuel Huerga (’El hambre’); Jaime Chávarri (’Nanas de la cebolla’); David Trueba y Joaquín Risueño (’Sólo quien ama vuela’); José Luis Cuerda, con fotografías de Juan José Gómez Molina (’El mundo de los demás’); Santiago Garrido (’Menos tu vientre’); Rogelio Caballero (’Hijo de la luz y de la sombra’); Ana Marquesán (’La boca’), y José Luis Garci (’Cerca del agua’).

   En la inauguración de la exposición han participado, entre otros y junto a los directores y promotores de la muestra, el rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López, y el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), Javier Lambán.

PEPÍN

PEPÍN

 

José Bello Lasierra, más conocido como Pepín Bello (Huesca 1904- Madrid 2008), tuvo la suerte de estar en el momento oportuno y en el lugar adecuado.  El último testigo vivo de los tiempos gloriosos de la Residencia de Estudiantes, cuando coincidieron, paradojas del destino, talentos de la talla de Alberti, Buñuel, Lorca o Dalí. 

Con el poeta de Granada compartió habitación, y fue el cronista gráfico de su tiempo de estudiantes, ya que a él corresponden las imágenes que de entonces se conservan.  Mantuvo hasta el final contacto con Rafael Alberti, sin ser Pepín hombre de letras, alejado de la actividad cultural desenfrenada de sus congéneres. 

Eso no quiere decir que no fuese un intelectual de la época, más dedicado a otros menesteres menos públicos y célebres que los de sus compañeros (organizó el homenaje a Góngora en el Ateneo, tuvo cargos de relevancia durante la República y después de la Guerra fue Consejero de Hidroeléctricas).  Trato de montar varios negocios, desde una fábrica peletera hasta un motocine, sin éxito.  Pero nunca se detuvo, ni se amilanó, su sentido del humor no lo hubiese permitido.

"Elegancia, gusto por el arte y amistad" decía que había encontrado en la Residencia de Estudiantes.  Posiblemente valía más por lo que silenciaba que por lo que contaba, nexo de unión reconocido por el resto, Pepín significó el motor de arranque, la inspiración para algunas de las obras que sus compañeros de renombre comenzaron a gestar.

Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, 2004; Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio 2001, el hombre que agradecía los premios pero que, según sus propias palabras, no le impresionaban nada, murió mientras dormía de agotamiento de vida.  Oirle hablar era quedarse con la boca abierta, y envidiarlo, por haber vivido tanto y a su manera (leer entrevistas de Pepín Bello:http://www.elmundo.es/magazine/m84/textos/bello1.html).

Es cierto que detrás de cada gran hombre, además de una gran mujer suele haber un gran amigo que lo sostiene.

"AUSTRALIA Y LAS FLORES DEL FRIO"

"AUSTRALIA Y LAS FLORES DEL FRIO"

Relato mimado 2007

 

Han sido tantas las veces que ha cobijado su cabeza en mi regazo que guardo una memoria táctil de la orografía de su cráneo: las cicatrices acontecidas en la infancia, el punto exacto donde se le arremolina el pelo, pequeñas cavidades óseas...

Sin embargo no he podido prever ninguno de los puntos kilométricos de mi vida.

Manuel ha ído reapareciendo a lo largo y ancho de la misma entrando por puertas, ventanas y rendijas de pared.  Cuando todo parecía sellado y hermético él se ha filtrado por un poro de la madera del suelo, trayendo una madrugada bajo el brazo, una promesa siempre incumplida, los labios incomparables.

He pivotado en torno a sus ausencias trazando un camino al que él pudiera incorporarse.  Un rato, un minuto siquiera.

Ninguna de mis relaciones de pareja ha prosperado, incapaces de soportar la influencia de una sombra, el compromiso insostenible.  Sólo Sergio pareció comprender ... midió sus fuerzas, equilibró energías para un presente continuo y fértil que duró cinco años, pero se cansó y no le culpo, también yo me hubiera cansado de alguien que siempre guarda una espera en las pupilas, un nombre por encima de todos.

No compensa Sergio, contesto ahora, tantos meses después, a tu pregunta que quedó en el aire.  Siempre he sabido que no compensaba.  Por eso es todo mucho más difícil cuando se hace obvio, opcional y sin excusas.

No sigo enamorada de él, eso se quedó más de una década atrás, cuando seguía empecinada en esperar, cuando creía en los milagros.  Ahora todo consiste en saber que volverá a lamerse las heridas, sólo unos días, el tiempo justo para no soportarse sólo.  Dormirá en el sofá.  Tiene aquí un albornoz.  Nos darán las tantas recordándonos el uno en el otro, generando un clima tibio y resguardado que no sirve para circular por la realidad pero emborracha como el tequila.  La borrachera necesaria para seguir adelante aún cuando sabemos que es mentira, que el viento nos ha lanzado contra una pared de hormigón y nosotros le hacemos frente con sombreros de papel.

Quiero seguir aquí, que me necesite un poco, que me busque.

Quiero a la parte de mí que se despliega cuando él está.

El rescate de un tiempo que sólo conocimos él y yo y que la vida se empeña en sepultar bajo toneladas de días incendiarios.

“El tuyo es un amor servil, de club de carretera abierto las 24 horas”.  Es posible Sergio, si pretendías dañarme no lo lograste, pues sé que mi historia con Manuel merece todos los calificativos y es difícil de entender.

No veo cuales son los inconvenientes de un amor vasallo, es tan importante la decisión de dónde y con quién queremos quedarnos que el cómo se convierte en un argumento secundario.

Siempre he tenido claro que prefería esto a la nada.  Estar así que de ninguna manera.  Sucumbir a una llamada de teléfono, tener en el congelador la carne que le gusta, pedir unos días libres en el trabajo, bajar las persianas, hacer palomitas …  Qué tiene de malo dejarse secuestrar.  Evitas el síndrome de Estocolmo.

Hoy ha anunciado su retorno: “¿A qué hora vas a estar?... ¿Te viene bien?”, siempre arrastra en la voz un deje exhausto, como si hubiera rodado por una pendiente.  Me llama muy temprano, nunca cuando no pasa nada, nunca en verano, esa época del año en que las cosas tienden a ser favorables.

“Voy a ir acompañado…”.  Procuro no hacerle preguntas, aunque su escueta explicación me crea cierto desasosiego.  Cuando viene lo hace aferrado a su bolsa de viaje como un niño a su animal de compañía, o si aterriza en casa tras naufragar en mitad de la noche llega descamisado y maltrecho, habiendo perdido hasta la innata sonrisa de conquistador.

Pero sólo.   Le pedí hace tiempo que no trajese ningún fleco de su presente descompuesto.  Cuando conocí a Victoria.  Vicky era joven, locuaz, espléndida, de las que no se dejan doblegar ni se resignan, pero curiosamente llamó la atención de Manuel y anduvieron juntos un par de años con broncas descomunales y reencuentros apoteósicos.  Vino a presentármela al lugar en el que suelo almorzar cuando trabajo, sólo  le faltaba una banda de música detrás anunciando a bombo y platillo el gran descubrimiento.  Estuvo realmente enganchado, él, que pasa de haber encontrado, esta vez sí, te lo juro Inés, a la mujer de su vida en la inauguración de un garito a cambiarse de número de teléfono para no ser localizado.   Las cubre de rosas un día y al siguiente cruza de acera si coincide con ellas por la calle.

Con Victoria todo fue diferente.  Los dos de fuerte carácter. Ostentando el poder.  Sin cumplir papeles pronosticados.  A Manuel le impactaba la juventud de ella, su organización de agenda repleta y que le resultase prescindible.  Quedaban a una hora concreta en un lugar determinado, y si él, tremendamente impuntual, acostumbrado a sembrar esperas llegaba tarde, Vicky se había ido sustituyéndolo por otros planes.

Cuanto lloró por ella cuando le dijo que no lo quería.

A mí Victoria me caía bien.  Simbolizaba el tipo de mujer que yo nunca sería, la capacidad de decisión y la agilidad que ya no me representarán.

Por eso le pedí que no me trajese testigos de todo lo que yo desconozco y a él le debilita.

Suena el timbre un par de veces, la contraseña habitual, poco después de las tres de la tarde.  Acciono el portero automático sin preguntar.  En la calle Febrero trata de recrudecer un invierno castigador.  Compruebo que todo esté en su sitio, las alfombras impecables, como a él le gustan, para que pueda andar descalzo...  Cuando voy a abrir la puerta ya se me ha olvidado que no venía sólo.

Abrazo a Manuel de la misma manera que abrazaría a los críos que fuimos si los tuviera delante, recibo su olor y sus manos grandes en mi espalda ... y de repente lo veo, una sombra agazapada tras sus piernas, un bulto escurridizo.

“Te presento a Juan, tiene seis años y según me enteré ayer es hijo mío ...”

Un niño delgado y moreno mira la entrada de mi casa como si de ella fuese a salir un dragón de siete cabezas.  No hace falta ser psicólogo infantil para descubrir que está asustado.  Manuel también lo está, sonríe de manera forzada y entra en casa tirando de una pequeña maleta con ruedas mientras el crío no se le despega del pantalón.

Yo no entiendo mucho de niños,  pero sé que un vaso de leche con Cola-Cao, lejos de tu casa, una tarde heladora en la que te rodean desconocidos que parecen tener derechos sobre ti, es una mano amiga.

Dejamos que se lo tome frente al televisor y me llevo a Manuel a la cocina.  Este Manuel es un Manuel atracado y zarandeado que no se ha arreglado con el cuidado habitual, está ojeroso y se mueve por la cocina como animal enjaulado.  Rechaza mi invitación a sentarse y comienza a hablar sin detener la mirada, sacudiéndose de encima palabras que escuecen, espinas de rosa, cristales rotos.

“Rebeca, la dichosa Rebeca ¿te acuerdas de ella?, pequeñita y tímida, con pinta de bailarina clásica ... salimos unos pocos meses, hasta que se puso pesada, en plan absorbente, ya sabes, así que desaparecí un tiempo y cuando regresé era ella la que se había esfumado, mejor, lo había entendido perfectamente, seguí con mi vida sin acordarme de ella para nada hasta ayer, cuando me la encontré en la puerta de casa, no me preguntes como ha dado conmigo ...  el caso es que va y me suelta que el renacuajo es mío, y que si quiero conocerlo y estar con él que aproveche ahora, porque se van a vivir a Australia dentro de unos meses, nada menos que a Australia, y que ella no es quien para evitar que un padre y su hijo estén juntos, al menos una vez en la vida ...”

Se ha detenido para tomar aire y dejarse caer, finalmente, en una silla.

Quisiera decirle que nunca supe de la tal Rebeca, sería durante una de esas temporadas de bonanza en las que él desaparece transportado por la máquina del tiempo a un futuro lejano en cuyos mapas no aparezco.  Le diría también lo que él ya sabe aunque a veces se atreva a dudar, que inequívocamente el chaval es suyo, su misma belleza desbocada, el pelo oscuro, los labios incomparables.  Los seis años de Manuel en los seis años de Juan.

Preguntarle cual es el paso siguiente y qué pinto yo en todo esto es innecesario puesto que ha venido hoy hasta aquí para contármelo.

Me coge de la mano y noto que la suya tiembla.

“No puedo quedármelo Inés, al menos durante unos días, esta noche llega Daniela, es mi actual pareja ¿sabes?, una azafata celosísima por la que estoy  apostando fuerte, pero no le puedo ir con estas porque estamos en los principios dulces de la historia y no lo soportaría...  Serán sólo unos días, hasta que ella vuelva a irse, necesito tiempo también para asimilar todo esto y saber cómo me lo voy a montar hasta que regrese su madre, en séis semanas, porque no tengo ni puta idea de qué hacer con un crío ...”

Aunque él no se da cuenta, inevitablemente sonrío, porque yo no soy la madre ni el padre de la criatura, porque no soy nada suyo ni tengo un lugar donde pueda situarme con facilidad, porque me está pidiendo que le eche los mismos capotes de cuando era adolescente y llegaba tarde a casa.  Y porque yo tampoco sé qué hacer con un crío al que apenas le he escuchado decir dos palabras.

“He hablado con él, le he dicho que iba a quedarse un tiempo con una amiga porque tengo que arreglar mi casa y prepararle una habitación en condiciones ... parece un chico bastante formal, bien enseñado, ya sabes ...”

No.  No lo sé.  Parece que me está hablando de un indigente al que se le acoge en casa, y no de un chiquillo asustado al que a los seis años le endosan un padre.

Necesito salir de la cocina porque ahora el animal enjaulado dispuesto a escapar entre los barrotes soy yo.

La televisión está encendida y no cuenta cosas para niños, pero a Juan le da igual, porque se ha quedado dormido en el sofá aferrado al vaso de leche.  Los párpados en calma y las espesas pestañas de su padre.  Lo tumbo muy despacio sobre unos cojines y le quito los zapatos.  Posiblemente el niño duerma la siesta y Manuel no lo sabe.  Son tantas las cosas a las que sobrevive dándoles la espalda ...

“Un par de días Ines, te lo juro...”

“No me jures nada y demuéstralo, porque si no seré yo quien te lo lleve a casa procurando que sea Daniela quien me abra la puerta ...”

Antes de irse me da algunas instrucciones que Rebeca le dejó por escrito.  Le pregunto si no tiene su número de teléfono y responde que ella  prometió llamar al niño cada dos días.  No me queda claro si por tan-tan  o a través de algún método secreto.  El caso es que sale por el pasillo mucho más erguido de lo que ha entrado, prometiéndome una luna nueva y una calle con mi nombre.  Permito que me revuelva el pelo y que me abrace de nuevo, y hay algo, quebradizo e indescifrable, que ya empiezo a echar de menos en el viejo y nuevo Manuel.

Cuando cierro la puerta me rodea el silencio de mis cosas.  Los secretos de mi casa.  Regreso al  salón para verificar que el niño sigue ahí, aterrizado en mi sofá, real.

Oigo su respiración entrecortada convencida de que su pacífico sueño es un viaje de huída hacia la libertad.

Y me dispongo a prepararle la cama abatible del cuarto de estudio que utilizan mis sobrinas cuando ocasionalmente se quedan a dormir.

 

 

Descubrí que era ambidiestro y que olía los alimentos antes de ingerirlos.

Tenía pánicos nocturnos y acabó durmiendo conmigo aquella noche de hace ya treinta años, cuando el azar de las equivocaciones, tras agitarnos mucho, nos llevó hasta una orilla en común.

Dos seres relegados que se encuentran.

Los planes de Rebeca no prosperaron, y Australia se quedó en el globo terráqueo que yo conservo de mi época estudiantil.  Lo encendíamos al atardecer y buscábamos ese país, jugábamos a imaginar cómo serían las casas, la gente, los parques ... qué comerían por Navidad...  El niño quería viajar en avión muchas horas y ver a los canguros, mandarles postales del lugar a sus compañeros de clase ...  su madre volvió a las séis semanas tal y como había anunciado, en todo ese tiempo lo llamó tres veces, cambió Australia por Italia, Italia por Portugal, y finalmente y antes del retorno definitivo, Juan ya sabía que el único destino seguro era de nuevo su barrio.

Yo había hablado con ella para que supiese que el niño estaba conmigo, Manuel se pasaba cada dos o tres días, lamentándose de las jugarretas de la vida y reconociendo que no tenía ninguna Daniela aterrizando en su cama, pero que le podían los ojos inmensos del niño esperando siempre algo de él.

Me pareció oportuno que Juan se quedase en casa porque creo que los niños necesitan encontrar a las personas que conocen en los lugares habituales.

Rebeca no tuvo que llamar a la puerta porque Juan llevaba más de media hora esperándola sentado en el escalón del rellano.  “Que bien hueles mamá” le dijo, y ella sonrió con la derrota del desencanto asomada en los labios.

Pequeñita, Manuel tenía razón, pero su silueta, según él de bailarina clásica, me pareció de junco quebrado, o de hada que se equivocó de cuento.

Quedamos en que de vez en cuando me permitiría visitarlos y que Juan podría venir a verme si lo deseaba.  Así ha sido a lo largo de los años.

Juan ha sido el hombre del que más he aprendido.  En aquellas primeras semanas y sin saberlo, me enseñó que no podemos elegir algunas cosas, pero sí el modo de enfrentarnos a ellas.

Manuel ejerció de padre como pudo, con sus señales fugaces de buena voluntad, y sus regalos extraordinarios un par de veces al año, equivocando la fecha del cumpleaños de su hijo pero pasándole dinero a Rebeca siempre que esta lo requería.  Llegó  a casarse con Sira, una argentina exuberante y simpática en exceso que regresó a su país sin previo aviso dos años después del matrimonio.

Por casa ya sólo venía cuando estaba Juan.  No sé si porque no se atrevía o porque se percató de que ya nada volvería a ser como antes.  Flores nacidas del frio, realidad que se aparca, luces de neón para homenajear las viejas historias de amor ...  eso pereció, murieron los tiempos fraudulentos para dar paso al Manuel que la vida me ofrecía como recompensa, el que siempre debería haber sido.  Ese que germinaba dentro de un niño inesperado.

Viene a verme una vez por semana a la Residencia.

Trae un pequeño Juan que comienza a caminar sólo y se esconde entre los setos.

Y me trae caramelos de nata porque sabe lo mucho que me gustan.

Empaqueté y vendí los secretos de mi casa.  Aquí hay mucha luz, nada es de nadie, puedo entrar y salir a mi antojo, no quiero mausoleos.

Hace más de diez años que Manuel se esfumó de las vidas de todos, no hemos vuelto a saber de él.

Aunque Juan nunca lo nombra, tampoco lo hacía de pequeño.

Cuando viene hablamos de muchas cosas, las andanzas de su trabajo, la pintura  para la habitación del niño, lo que ha cambiado la ciudad, ahora los circos se instalan a las afueras y ya no desfilan por el  centro...  es que siempre que podía lo llevaba al circo, a bañarse en el río y a comer chocolate con churros.

Siempre me llamó por mi nombre.  A veces me hubiera gustado preguntarle por el lugar que ocupaba en su vida, si me veía como a una tía, una amiga o una vecina...

Ahora que ya han pasado más de tres décadas la posible respuesta carece de importancia.

EL POETA Y PLATERO

EL POETA Y PLATERO

Teatro Arbolé nace en Zaragoza en 1979 como compañía de Títeres, siendo la primera compañía aragonesa en abrir su propio teatro con una programación estable desde 1990.  Actualmente lleva adelante un proyecto empresarial de envergadura que ha logrado generar puestos de trabajo y consolidarse como empresa productora, programadora, exhibidora, distribuidora y formadora.  Cuenta con su propia editorial y un nuevo espacio, un teatro de 250 localidades, instalado en el Parque del Agua Luis Buñuel.  En Zaragoza decir "Arbolé" es decir marionetas, titiriteros, teatro para todas las edades, cultura.

En 2004 la compañía obtiene una nominación a los Premios Max, además del Premio Fetén al mejor actor por "El poeta y Platero", dirigida por René Fernández Santana.  Esta obra, arma cargada de futuro, como diría Gabriel Celaya, pretende acercar la poesía y el mundo lírico de Juan Ramón a los niños, y así podemos conocer a Platero, Andalucía, la música y el mar de una manera tan especial como inolvidable, porque se trata de un montaje plástico, muy cuidado, poético y sencillo que pretende divulgar la obra clave del Premio Nobel a través de testigos fundamentales, los niños y niñas.

Es cierto que cada vez que acudo al teatro con mi hijo salgo refunfuñando.  Porque tengo que hacer un esfuerzo máximo de concentración para no perder el hilo narrativo entre el ruido de los teléfonos móviles, la llantina de los pequeños menores de tres años que tienen miedo, o sueño, o hambre, o todo junto y que no están donde deberían, las conversaciones entre susurros de las mamás o los papás o los yayos y yayas que se aburren, el correteo por los pasillos de los chiquillos que pasan de los que se les está contando... tan cierto como que siempre merece la pena ir por quedarte con algunas caras, con el silencio de los que escuchan, con la admiración de quienes observan y con los versos de esta obra atípica para la sociedad en la que nos toca vivir, pero abosolutamente bella.

POESÍA POR PRINCIPIO

POESÍA POR PRINCIPIO

Y por principio de año también.

Dedicado a quienes no pierden la esperanza ni el convencimiento (como diría Angél González).

Y a las valientes madres que alumbrarán a sus hijos en estos tiempos confusos.

Por lo tanto a Paula e Iria.

 

Poema IV, Libro I

Si yo te comentase que la vida es mentira

háblame del amor o de tu cuerpo,

de la noche contigo.

Y recuérdame luego

los días que son días porque alguien me ama

o acaso,

porque tú me prefieres.

 

(De "Diario Cómplice", 1997, Luis García Montero)

ADIÓS CENTENARIO, ADIÓS 2010

ADIÓS CENTENARIO, ADIÓS 2010

Desde este humilde rincón de mis letras he tratado de dar espacio y relevancia al centenario del poeta de Orihuela.  Sigo sin comprender qué fue lo que ocurrió con él, como pudo suceder aquello, cómo durante tanto tiempo el silencio ha caído sobre él y la historia como sobre su propio cuerpo, de manera implacable...  Pero lo cierto es que conforme voy cumpliendo más años de los que me gustarían entiendo menos ciertas cosas, y creo que ya se va haciendo tarde para el raciocinio y la teoría.
Termina el 2010 y con él todos los esfuerzos por hacer del centenario de Miguel Hernández un homenaje, una reivindicación y un claro ejercicio de memoria histórica.  Espero que el deseo y la justicia no tengan fecha de caducidad, ni se circunscriban a un año.
 Desde aquí mi más sincera dmiración por los versos de este poeta inigualable, unidos al agradecimiento que os profeso a quienes me visitáis, y de vez en cuando, habiendo como hay tantos sitios para perderse entre palabras, lo hagáis en el pequeño ancho mundo de "Martes de Ceniza" en el que cabemos todos.
 Feliz 2011.
 Y que VIVA por SIEMPRE Miguel Hernández.
 
Artículo Diciembre laverdad.es
CULTURA

Unos 2.700 actos han recuperado a Miguel Hernández en el año de su centenario

Exposiciones, libros, conferencias y la recuperación de la memoria del oriolano han marcado un año inolvidable

Más de 2.700 actos culturales han permitido recuperar en España y en algunos países del extranjero la vida y obra del poeta Miguel Hernández , en el año en que se ha cumplido el centenario de su nacimiento. El comisario del Centenario de Miguel Hernández , José Carlos Rovira, ofreció este dato en un primer balance de las actividades organizadas a lo largo de 2010 con motivo de la efeméride del artista oriolano, en una comparecencia junto al delegado del Gobierno en la Comunitat, Ricardo Peralta.
Además de los actos, durante el centenario se han recuperado algunos documentos de la vida y obra de Hernández, por ejemplo lo último que escribió antes de morir de tuberculosis en la enfermería del penal de Alicante, con solo 31 años.
Se trata de cuatro cuentos escritos en un rollo de papel higiénico y que pretendía enviar a su hijo, Manuel Miguel, con los títulos ’El potro oscuro’ y ’La gatita Mancha y el Ovillo Rojo’, éstos dos inéditos hasta ahora, y ’Un hogar en el árbol’ y ’El conejito’.
«Los cuatro relatos son muy tiernas metáforas de libertad, escritas a su hijo por un padre medio enfermo en el último periodo de su vida», relató Rovira, quien ha incidido en que estos cuentos tienen el valor testimonial y literario de que es «lo último que escribió Miguel Hernández».
Arte en papel higiénico
En estos preciados fragmentos de papel higiénico, que incluyen pequeñas ilustraciones de Miguel Hernández , el poeta «crea metáforas de esperanza y libertad a pesar de sus desgraciadas circunstancias». Los cuatro cuantos fueron conservados por un compañero del penal, Eusebio Oca Pérez, quien cumplía 20 años de cárcel (aunque salió en 1942) por ser redactor jefe de ’Nuestra Bandera’, el órgano del PCE en Alicante durante la Guerra Civil.
A su muerte, el original lo heredó el hijo de éste, Julio Oca Masanet, vecino de Girona, que es quien ha facilitado un facsímil para la exposición central del centenario, ’Miguel Hernández .1910-2010. La sombra vencida’, inaugurada el pasado octubre en la Biblioteca Nacional y que a partir del próximo 12 de diciembre iniciará una itinerancia comenzando por Elche.
A esta exposición con material literario y otros objetos artísticos, han acudido unas 24.000 personas, una media de 600 diarias con puntas de hasta 4.000 durante los fines de semana.
Además de las aportaciones y revelaciones por nuevos estudios, Rovira explicó que los 2.500 actos en toda España han consistido fundamentalmente en recitales, seminarios, congresos, conferencias y talleres, a los que se suman unos 200 del extranjeros, organizados por la Agencia Española de Cooperación y el Instituto Cervantes.
Éste último organismo ha previsto uno de los últimos actos el próximo día 15 en Pekín, donde se presentará una traducción al chino de parte de la obra del poeta.
Entre los encuentros en torno a Hernández, ha hecho referencia a los celebrados en México, Santiago de Chile, Buenos Aires, Miami (EE.UU.) y La Habana, y también a un sentido homenaje en Ucrania, donde se ha traducido a esta lengua su obra e, incluso, se le ha dedicado una plaza.
Por su parte, Peralta consideró que durante el centenario «el Gobierno ha saldado parte de la deuda de la sociedad con Miguel Hernández y con su magnífica obra».

JAVIER CERCAS

JAVIER CERCAS

Ibahernando pertenece al partido judicial de Trujillo (Cáceres), tiene aproximadamente quinientos habitantes y es el pueblo en el que hace cuarenta y ocho años nació Javier Cercas Mena, el de "Soldados de Salamina" (2001).

Este novelista contemporáneo, de narrativa fluida y variedad de registros en cuyo abanico de calidad siempre puede encontrarse algo de mayor calidad, dice que leer a Borges le abocó a ser escritor, y además Vargas LLosa relanzó al mundo su tercera novela, "Soldados..." a través de un elogioso artículo que se difundió en todos los círculos literarios, convirtiendo esa investigación histórica sobre un hecho de la Guerra Civil en una de las historias más leídas en nuestro país, llevada además al cine por David Trueba.

Por la citada novela obtuvo, entre otros, el primer premio Salambó de Narrativa.

Se ha dedicado a traducir a H.G Wells y a autores catalanes contemporáneos al mismo tiempo que su obra ha sido traducida a más de veinte lenguas.

Su última novela "Anatomía de un instante" le ha hecho merecedor del Premio Nacional de Narrativa 2010.  Este ensayo en forma de crónica, o esta crónica en forma de ensayo, como él mismo la define, enmarca el instante en que se produjo el golpe de estado del 23 de Febrero de 1981.  La estoy leyendo y aprendo, descubro, me intereso por la manera de contar de Cercas, con él siempre me pasa, siempre que lo leo lo descubro y lo aprendo, siempre tengo la sensación de que es un pozo sin fondo, un constante manantial literario. "Anatomía..." es un libro inclasificable, podría ser un reportaje, pero no lo es, un documental, una descripción política, una biografía... pero no lo es.  Es un deseo que sufrió varias metamosfosis hasta convertirse en un ejercicio sano, interesante, bien estructurado pensado para combatir el olvido y atender a razones.  De obligado cumplimiento para entender los hechos en su contexto, no estaría de más que se recomendase desde las aulas.

El deber conmigo mismo es escribir de manera distinta siempre, porque de otra manera no hay progreso.  Esto dice Cercas, que no es de los que se callan, y yo se lo agradezco.

Su página oficial: www.javiercercas.com

"TARDES CON MARGUERITTE"

"TARDES CON MARGUERITTE"

Marie-Sabine Roger es una escritora de Burdeos que reside en París y ha conseguido emocionarme hasta el extremo con esta última novela suya, repleta de frases cortas, poco edulcoradas, plásticas, que son viento frío en la cara, la descripción de unos personajes tan humanos como solitarios, solos, arrinconados, que de repente se encuentran, siendo diametralmente opuestos se encuentran, y aprenden a quererse.  Y la culpa de todo la tienen las palomas, los diccionarios, los bancos de los parques, la infancia... la culpa de una construcción literaria casi perfecta (por no atreverme a aseverarlo) que consigue demostrar que nunca es tarde, nunca es tarde.  Para comprender algunas cosas.  Para tener amigos.  Para derrotar estereotipos.  Para ser mejores.  "Tardes con Margueritte" no es una novela cándida, ni sencilla, aunque se lea en un santiamén y se devore con las ganas de querer tener fe, es una novela adulta, llena de espejos en los que mirarse y de prototipos inservibles que caen a los pies de la literatura.  Os juro que es un libro que dota a la literatura y a las palabras de un poder insustituible.

Jean Becker ha llevado la novela al cine protagonizada por Gerard Depardieu y Giséle Casadesus, las críticas la han ensalzado mucho, yo no la he visto ni quiero verla, no por nada, me quedo con mi Germain y mi Margueritte, como si fuesen conocidos míos, vecinos del barrio, personajes de la novela que me hubiese gustado escribir.