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MARTES DE CENIZA

POESÍA DE MUJER

POESÍA DE MUJER

Ángel Guinda rescata la poesía de mujer

ANTÓN CASTRO. ZARAGOZA
Heraldo de Aragón, 24-Noviembre-2010

 

 

 

 "Son sesenta y cuatro voces llamadas a desempolvar nuestras conciencias adormecidas por el letargo crítico, ateridas por el frío, vapuleadas por el miedo", dice el profesor y poeta Alfredo Saldaña de la antología 'Yin. Poetas aragonesas, 1960-2010', que acaba de preparar Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), escritor, profesor y crítico, en Olifante, con numerosas novedades: desde la incorporación de la cantante Eva Amaral, que forma el dúo Amaral con Juan Aguirre, hasta la presencia de Trinidad Ruiz-Marcellán o varias escritoras inéditas.

Explica Guinda: "He querido preparar esta antología para reparar una injusticia. Las dos antologías más importantes de poesía escrita por poetas aragonesas o residentes en Aragón a lo largo del siglo XX -realizadas por Ana María Navales y el profesor Antonio Pérez Lasheras- apenas recogían obra de una mujer: la propia Ana María Navales. Poetas tan relevantes de la Generación del 50 como Lola Mejías, Sol Acín o Cristina Lacasa merecían este reconocimiento". Guinda asegura que el criterio fundamental de selección ha sido el de la calidad."Desde luego, y también la trayectoria de las poetas y su entusiasmo por la escritura. Una antología es una amputación. He preferido pecar de generosidad ampliando la nómina de nombres antes que ser escrupulosamente restrictivo".

Rescates y descubrimientos
El autor de 'Claustro' o 'Conocimiento del medio' se ha preocupado de recuperar voces olvidadas, fallecidas como María Pilar Pallarés Dúkar, "muerta en plena juventud hace treinta y seis años", Sol Acín, "reconocida por los especialistas", o Lola Mejías, la esposa de Eugenio Frutos, "autora de un solo libro, magnífico". El compilador también desvela la voz de Trinidad Ruiz-Marcellán, editora de Olifante, "poeta hasta ahora secreta, cuya presencia en 'Yin' conseguí después de mucho rogarle con tozudez maña que aceptase entrar en la muestra. Lo ha hecho a regañadientes".

Insiste Ángel Guinda que otra sorpresa incuestionable es Eva Amaral, "como poeta de gran interés, superconocida como la importantísima cantante que es junto a Juan Aguirre". En el capítulo de las revelaciones, Guinda cita los nombres de Olga Bernad, Reyes Guillén, Laura Tajada, Sofía Díaz Gotor, Marta Fuembuena, Laura Lahoz, Loli Bernal? "Para mí -añade-, uno de los casos más raros o llamativos es el de la jacetana Vida Armada (Mª Vida Armada Charles), una interesantísima diseñadora, licenciada en Filología Inglesa y poeta de 26 años que acababa de regresar a España después de tres años residiendo en Liverpool". Puesto a señalar líneas de trabajo, estéticas y movimientos, Guinda considera que las poetas de la Generación del 50 siguen una triple línea existencialista, metafísica y de compromiso social, y que las adscritas a la Generación de la Democracia pueden vincularse "a la corriente de la nueva sentimentalidad, a la poesía epigonal de la experiencia, o a la poesía de la diferencia".

Añade: "Las poetas de Fin de siglo XX quedan adscritas al realismo. Las poetas más jóvenes, de inicios del siglo XXI, optan por un interesante eclecticismo de tendencias, con frescura natural, y una total desinhibición para el tratamiento de la libertad afectiva, de la libertad sexual y para abordar incluso el tema de la pornografía, como hace Clara Santafé".

Uno de los aspectos más arriesgados del trabajo es la presencia de bastantes escritoras que no habían publicado ni un solo poemario. El escritor lo tiene muy claro: "Ese era el reto de mi rastreo e investigación. Hay poetas valiosas que, por diferentes circunstancias, no han conseguido editar sus poemas y he querido recoger su voz en esta compilación: representan el 28 por ciento de la muestra". En algunos casos, puede dar la impresión de que hay voces favorecidas por el antólogo, sobre todo por la cantidad de poemas escogidos. "Sí, hay voces de mi predilección: Ana Muñoz, desde luego: por su talento verbal y la riqueza de su mundo interior; cualidades que también reconozco en otras poetas, entre ellas: Teresa Agustín, Almudena Vidorreta, Carmen Ruiz Fleta, Brenda Ascoz, Miriam Reyes, Luisa Miñana, etc.".

Ausencias, calidad y cantidad

Guinda se lamenta de algunas ausencias, como la de Carmen Magallón, "con la que no he podido contactar", y se congratula de haber podido contar con "dos valiosísmos avales" como "la exhaustiva, rigurosa y fundamentada introducción realizada por Ignacio Escuín Borao y el texto de solapa de Alfredo Saldaña".

A modo de conclusión, Ángel Guinda reflexiona sobre el estado actual de nuestra lírica: "La poesía en Aragón se encuentra en un estado de total efervescencia: recuperación de la oralidad con lecturas en bares, publicación de revistas, aparición de jóvenes editoriales (pensemos en Eclipsados, Comuniter, Nuevos Rumbos?)"

Ángel Guinda trabaja ya en dos proyectos complementarios a 'Yin': 'Yan. Poetas aragoneses 1900-2011', una antología dedicada a la obra de poetas varones de Aragón o residentes en Aragón, y 'Yin-Yan: Poesía en aragonés y catalán', escrita por mujeres y hombres aragoneses o residentes en Aragón durante idéntico periodo.

VII Premio Dulce Chacón de Narrativa 2010

VII Premio Dulce Chacón de Narrativa 2010

Noticia de www.poemasdelalma.com

El próximo 26 de noviembre, en el marco de la Semana de la Literatura Dulce Chacón que se llevará a cabo en la ciudad española de Zafra, la escritora Belén Gopegui será distinguida con el VII Premio Dulce Chacón de Narrativa Española 2010, un galardón dotado con nueve mil euros y una estatuilla denominada “El abrazo”. El reconocimiento, informa el diario “ABC”, le fue adjudicado por “Deseo de ser punk”, un material editado por Anagrama que consiguió imponerse por sobre todos los títulos que competían en esta oportunidad para quedarse con este estímulo que, según palabras de la edil de Cultura de Zafra, María del Carmen Rodríguez del Río, se destaca por “su calidad, prestigio, seriedad y bondad”. Además de elogiar el relato de Gopegui, el jurado del Premio Dulce Chacón (que, en esta ocasión, estuvo presidido por Rosa Regás e integrado por figuras como Luis García Jambrina, Isabel María Pérez, José María Guelbenzu, Laura Freixas, José Antonio Garriga Vela y María del Carmen Rodríguez del Río) resaltó la riqueza literaria de “El espíritu áspero”, una propuesta elaborada por el autor extremeño Gonzalo Hidalgo Bayal. “Deseo de ser punk”, consideró el crítico Luis García Jambrina, es una obra que merece ser valorada por ser una “novela cercana a la actualidad y al corazón de cada uno”, reflexión que también fue compartida por la concejala de Cultura, quien agregó que su trama “se encuentra dentro de los valores que inspiran a los Premios Dulce Chacón”. Isabel María Pérez, por su parte, respaldó este trabajo por reflejar en su argumento una profunda, real y verosímil conexión “con el mundo interior de una adolescente”. Cabe recordar que la flamante ganadora de este galardón es una española de amplia experiencia en el mundo de las letras que, gracias a relatos como “La escala de los mapas”, “Tocarnos la cara”, “La conquista del aire” y “El lado frío de la almohada”, ya tiene en su haber varias distinciones.

POESÍA PARA NO CLAUDICAR

POESÍA PARA NO CLAUDICAR

Con la alegría por la concesión del VII Premio Dulce Chacón de Narrativa Española a Belén Gopegui, os dejo a mano esta poesía del Jerezano Caballero Bonald para que nos acompañe por los caminos otoñales.  Para no claudicar.

 

 

AZOTEA

Fui feliz fugazmente algunas veces,
entre dos furias fui feliz,
lo fui de vez en cuando sin saberlo.

Por ejemplo en la ciudad solar que se veía
desde aquella azotea de la infancia,
tentadora ciudad flameando
en los celestes mástiles del tiempo,
mientras iniciaba la vida la aventura
de descubrir el mundo a escondidas del mundo.

Allí subsisto aunque no esté, allí
perduro en medio
de la devastación de esa azotea
que reconstruyo cada día para no claudicar.

José Manuel Caballero Bonald. Incluido en Manual de infractores (2006).

"LAS CUATRO ESQUINAS"

"LAS CUATRO ESQUINAS"

“Se convirtió el vino en vinagre,

las uvas en pasas y el amor en dolor

(“EL tren que nunca cogimos”M-Clan)

 

 La última vez que la ví tenía prisa.

Asistía a la presentación de un libro o de una película, no recuerdo bien, andaba metida en tantos fregados que confundo una cosa con otra... hablamos pegadas a la esquina de su calle, hacía viento, y el pelo se nos venía a la cara.  Sí que pensé que se parecía bastante a aquella compañera de instituto, entusiasta y locuaz, de espíritu combativo, casi siempre dispuesta a llevar la contraria.  Aparentemente no había cambiado mucho.

Me dijo “llámame un día y tomamos un café”, nos besamos en la mejilla y se me quedó pegado al cuello su olor a lavanda.

Supe dos días después que esa misma tarde había sido atropellada por un conductor ebrio que se subió a la acera y acabó con su vida allí mismo, qué tipo de muerte es esa, boca abajo sobre una acera cualquiera, adiós corazón que late, adiós promesas, adiós luz de la mañana. 

Adiós todo. 

Ni un mínimo de justicia se le puede pedir a la muerte.

Apenas se enteró su círculo más cercano, la incineraron en la intimidad, no quería alharacas de tristeza.  Debió dejar escrito qué despedida prefería, ella era así de organizada, y le gustaba mandar un poco, para qué vamos a andarnos con chiquitas.

Su pandilla del barrio, que coincidía en su mayoría con la de los años de instituto, nos reunimos en el rincón del parque al que solíamos acudir cuando nos saltábamos las clases, alguien llevó una guitarra y otro alguien una botella de tequila, entre todos compramos las flores que más le gustaban, unos tulipanes, que dejamos sobre la hierba al marcharnos.

No estuvo mal, pero resultábamos algo torpes y un tanto ridículos, fuera de lugar, los años te dan la vuelta y cuando quieres recuperar algo del pasado más bien lo usurpas.

Creo que Tania se hubiera divertido viéndonos. 

Guillermo Aso, ese tórax atlético por el que suspirábamos todas las chicas y a hurtadillas algún que otro chico, lucía sin reparos una prominente barriga cervecera, Cristina Monge se reía, lloraba y se reía recordando viejas anécdotas, “perdonadme, son las hormonas”, espera gemelas para dentro de un par de meses, Nicolás Olmedo y Saúl Aparicio siguen conformando aquel dúo dinámico que entona las canciones con su particular estilo monocorde y parroquial, pero que consigue ponernos a todos los pelos de punta y el recuerdo a flor de piel, Sofía Tena, que antes era castaña y ahora es rubia platino, no hacía más que consultar el reloj y colgar llamadas en el móvil, no quiso sentarse sobre la hierba, pero de vez en cuando se amorraba al tequila como si le fuese la vida en ello, Pepa Santos y Rubén Guevara vinieron de la mano y nos contaron que llevan un tiempo viviendo juntos, qué fuerte, la eterna pareja Guadiana que se rompió cuando cruzamos la mayoría de edad, estuvieron años sin verse, incluso tuvieron hijos por separado, para con el paso del tiempo volver a elegirse de nuevo, por encima de todo lo vivido. 

Y estaba yo, más callada que de costumbre, observándonos y pensando con cierta mezcla de melancolía y alivio que posiblemente esa sería la última vez que coincidiríamos.

Porque era Tania el resorte, era quien de vez en cuando sacaba una foto de la chistera, la escaneaba y nos la mandaba a todos, y entonces nos removíamos en la silla, y nos escribíamos algún e-mail o quedábamos a cenar, cada vez menos, muy de tarde en tarde.

Me atreveré a decir que según vas cumpliendo años hay una parte de ti que te dignifica, y otra que te vuelve miserable, el ángel bueno y el malo, y esa miseria te avergüenza y no quieres compartirla, ni que nadie la descubra con la facilidad con que se observa una radiografía a contraluz.

Mario Nieto no vino.

A Mario lo llamé yo, pero no vino.

Nadie preguntó por él ni pareció echarlo de menos, pero su ausencia se notaba. 

En el camino de Tania estaba Mario con su poder y su gloria, estaba con la misma importancia que sus primeros pasos, la primera carcajada de la niña, los dibujos escolares o las uvas de Nochevieja, como un pilar imprescindible.

A estas alturas Mario ya debe saber que nadie lo querrá jamás como lo quiso Tania, pero es que yo creo que no queda nadie en el mundo con la capacidad de amar de  Tania Arriero, y puede que eso sea mejor, para el mundo y para cualquiera, porque lo ilimitado carece de razón y se desborda, y al final sólo es humo, humo en la ciudad del viento.

Mario y Tania se escaparon de casa cuando tenían quince años, estuvieron cuatro días dando tumbos por ahí, hasta que los encontró la policía saliendo de la casa abandonada a la que les habíamos llevado mantas, bocadillos, y una radio de mi abuelo que sólo sonaba a golpes. 

Los padres de Mario lo mandaron a vivir con una tía suya a un pueblo cercano, pero Tania no dudó en aventurarse haciendo autostop para encontrarse con él en las afueras de aquel pueblo aceitunero que pronto se enteró de los encuentros furtivos de los dos adolescentes.  La tía quiso ser conciliadora y acabó rindiéndose a los encantos de Tania, que entraba y salía de su casa como la hija que aquella mujer nunca tuvo.

Ante la evidencia, las dos familias abandonaron su empeño de emular a los Capuleto y a los Montesco y los dejaron estar.

Pocos meses después, sin prohibiciones que poder saltarse, Mario se enamoró de una niña recién llegada al instituto, cuyo perfil sí correspondía con las preferencias paternas del muchacho.  Aunque hubiese sido una mosca verde a los Nieto les habría parecido bien, cualquier cosa mejor que aquella loca que ya se pintaba por entonces mechas de colores en el pelo y llevaba a maltraer a su adorado hijo único.

Su adorado hijo único se metía en unos líos tremendos de los que solía sacarle Tania, cuando le iba mal con su dulce Barbie, o no sabía qué regalarle, o cogía semejante cogorza que no podía volver a casa en esas condiciones, recurría a Tania como quien llama desesperadamente a los bomberos.

Y Tania siempre estuvo.

Aún cuando ella también trató de rehacer su vida sentimental y él se interpuso una y mil veces.

Aún cuando Tania compaginó estudio y trabajo y él la llamaba a la oficina como si tal cosa, cualquier tarde de invierno, para decirle que la echaba de menos con la frescura de quien dice hace frío ahí fuera.  

Tania consiguió una beca para seguir estudiando, durante un curso, a más de quinientos kilómetros, y se agarró a la beca como quien mantiene encendido a toda costa el último cabo de la última vela.

Durante esos días Mario estaba en otra cosa, desaparecido, no dimos con él para la fiesta de despedida, curiosamente como esta última vez, hay quien no renuncia a sus principios, por inservibles que sean.

Y Tania se fue, y aunque hablábamos a menudo con ella, y nos mandaba postales con sellos que siempre ocupaban demasiado espacio, no regresó durante algunos meses, casi nos acostumbramos a no verla, y yo no sé como fue que Mario se acercó a mi vida para que yo lo enlazase con Tania, para que ella supiera que él estaba al lado de mi oreja, tan cerca que no sé como acabamos enrollados, lo juro, sus besos sabían a plata fría, y parecía tan equivocado y tan frágil...  La mañana de domingo en la que me confesó con voz quebrada, que la mujer de su vida sería siempre Tania, pese a no imaginarse compartiendo su vida con ella, le propiné una bofetada que sonó en la claridad del día como sólo suenan los finales inevitables.

Tania se enteró, nunca supe a través de quién ni cómo, pero lo supo, y cuando quise contárselo no lo permitió, jamás hablamos del tema ni a partir de entonces me trató de forma diferente.

Rondábamos los veinte años y urgía posicionarse, parecer que tomábamos decisiones.

Entré a trabajar en el negocio familiar, todos nos dispersamos, Tania siguió con sus grupos de teatro y sus revistas alternativas, de vez en cuando seguía el consejo familiar de estudiar una oposición que nunca llegó a aprobar.

Transcurrieron como meteoritos unos años efímeros, perdidos no se sabe dónde ni con quién.  En ocasiones procurábamos no reencontrarnos, no pisar lugares comunes, así no había que preguntarse sobre el extraño que veíamos reflejado en las pupilas del otro.

Un buen día Tania vino a visitarme a la tienda, sus brazos en jarras, el flequillo sobre los ojos, su gesto de convencimiento.  “Me caso”, cualquiera que la conociese sabía que no bromeaba.  “Me caso esta misma semana y me marcho a Latinoamérica”, brindamos con un café y un poleo-menta y dejé de verla durante casi tres años.  Supe después que Mario, en un absurdo intento de querer ser Don Quijote, le pidió un día antes de la boda que no se casara, “quédate conmigo”, le dijo, tanto tiempo esperando dos palabras y cuando llegan ya no tienen alma, ni fuerzas para volar.

Tania sí voló, en dirección contraria.

En Latinoamérica debió intentar la vida con todas sus fuerzas, pero los planes nunca se corresponden con la imaginación ni con el deseo.  Así que tres años después volvió a casa de sus padres con un pequeño que apenas se iba solo. Encontró trabajo enseguida, puertas a las que llamar, terreno suficiente para poder reinventarse... y continuó adelante con su galopada única, criando a un niño que tenía sus mismos ojos cálidos y agudos, que la imitaba en muchos gestos y  la llamaba por su nombre como si fuesen colegas.

Creo que no la entendimos nunca y al mismo tiempo la admiramos siempre.

Creo que nos sobrepasó porque debió equivocarse la cigüeña y la dejó en una calle impropia, dentro de una vida estrecha. 

Creo que nos vino grande.

Tenía prisa la última vez que la ví, iba a su presentación, de una película o un libro, no recuerdo bien, y luego recogía al niño en el colegio y lo llevaba a un cumpleaños.

No parecía la madre de un crío de siete años.

No parecía la madre de nadie.

Me dio rabia su vitalidad, esa manera que se puede llegar a respirar, de no fallarse a sí misma.

“Llámame un día y tomamos un café”

Y yo no pensaba hacerlo, no pensaba, pero después, arremolinados y confusos en el rincón del parque que ya no se destina a la gente de nuestra edad, sentí que me hubiese gustado mucho llamarla, y aprovechar para decirle las cosas que siempre pensé que acabaría diciéndole, por ejemplo tu risa, cómo lo haces para que siga sonando real, cómo lo haces, y lo de la práctica, he aprendido cosas de ti que nunca puse en práctica. Así que ya va siendo hora...

Pero a una le brotan los buenos deseos cuando ya no pueden realizarse, la muerte abre las compuertas de la compasión, comienza la búsqueda de pepitas de oro en nuestro interior, porque necesitamos sentirnos mínimamente nobles ante la ausencia.

Siento la muerte de Tania como una muerte colectiva que arrasa con lo que fuimos, nuestra parte de vida en la suya, la caja de los vientos que no volveremos a abrir.

Soy una de las últimas personas que pudo verla con vida aquella tarde, mientras el viento nos revolvía el pelo trazando señales que no supimos interpretar, situadas entrañablemente lejos de las niñas que jugaban a las cuatro esquinas en la plaza del barrio.

"PARA QUE NO ME OLVIDES"

"PARA QUE NO ME OLVIDES"

Es el título de la película que anoche ví en la 2.  Como no ponen anuncios si el argumento es bueno resulta imposible desengancharse o separar la pestaña del televisor.  Y el argumento era muy bueno.  Me gustan los dramas.  Si son cotidianos, familiares, si pueden recordarte a algo o a alguien y empatizas sin darte cuenta, más.  La película gozaba de todos esos ingredientes.  Y además tenía a Fernando Fernán-Gómez, en el papel de Mateo, el abuelo del protagonista, un niño de la Guerra Civil que sin hacer bandera de ello entiende el amor, el olvido y la muerte con la dignidad de los héroes silenciosos.  En la película juegan un papel fundamental las palabras, crean espacios, espacios en el futuro y en el presente, crean recuerdos, rostros, cuadernos para entender la vida y lavarle la cara, están escritas, o no se dicen, o las publicaron hace muchos años... porque en el largometraje hay un baúl lleno de libros que es como la mayor de las sorpresas de una peli de ciencia-ficción, y cierra el círculo, y cura un poco la herida, y los hace mejores, a ellos y a los espectadores.  En "Para que no me olvides" (2005) la pena duele en el cielo de la boca y en la boca del estómago, está ahí, tan evidente y diáfana como la ausencia, pero está por algo, para llevarnos de la mano hacia delante, haciéndonos comprender que, de una manera u otra, pero siempre a través del afecto, podremos continuar hacia delante.  Patricia Ferreira dirige un argumento veraz, cercano, con el que resulta inevitable comprometerse, a veces dan ganas de salir corriendo en dirección contraria por todas las emociones que nos provoca, pero volvemos, como no, a tocar fondo para recuperar nuestra esencia, esos momentos pequeños, apenas perceptibles, que dignifican cualquier existencia.

PERLAS DE BOLAÑO

PERLAS DE BOLAÑO

Roberto Bolaño (Santiago de Chile 1953/ Barcelona 2003), escritor y poeta prematuramente desaparecido por una insuficiencia hepática, original, particular e irreverente, no dejó para el olvido algunas de sus reflexiones:

”No creo que la poesía vaya a desaparecer. Cada cierto tiempo, sospecho, la poesía sufre metamorfosis, transformaciones, hibridajes. Por supuesto, ya no es posible vender muchos libros de poesía, como sucedía con los libros de Byron, pero sigue siendo posible ser Lord Byron, que es suficiente. Tal vez la poesía sobrevive ahora en algunas novelas. O en formas no consideradas artísticas, formas bastardas productos del gueto y de la marginación. Tal vez cuando se muera el último poeta lírico la poesía renazca de sus cenizas”. El Tiempo, Colombia, 3 de enero de 2003.

”Yo no me siento el mejor narrador chileno, ni siquiera me preocupa eso. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir es hacerlo con una mínima decencia, que no me avergüence al cabo de un tiempo de lo que he escrito, no lanzar palabras al vacío. Lo que pasa es que sigo al pie de la letra los dictados de Parra, cuando dice que es bueno joder la paciencia”. Por Melanie Jösch. La Tercera, 25 de febrero de 2000.

Porque hoy pocos se atreven a definir "lo literario"... -Pues eso es la muerte de la literatura. Es decir, en el momento en que llegamos en la literatura a todo vale, a una especie de democracia mediática en donde todo es bueno, en donde todos podemos tener nuestros quince minutos de fama, pues ahí se acaba la literatura y se acaba, en gran medida, porque le estaremos dando mierda a los lectores. Por Melanie Jösch. La Tercera, 25 de febrero de 2000.

“La única libertad en la que creo es la libertad individual. O en el conjunto de libertades individuales. Una libertad individual, la que tenemos a mano, bastante vicaria, bastante desdibujada, pero por ahora la única que tenemos. Y no soy un desencantado de la política, aunque motivos no me faltan ni a mí ni a nadie, pues la política por regla general es un nido de serpientes. Sigo siendo de izquierda y sigo creyendo que la izquierda, desde hace más de sesenta años, mantiene en pie un discurso vacío, una representación hueca que sólo puede sonarle bien (esa catarata de lugares comunes) a la canalla sentimental. En realidad, la izquierda real es la canalla sentimental quintaesenciada”. El Tiempo, Colombia, 3 de enero de 2003.

Entre otros, obtuvo el premio Herralde de Novela en 1998 por Los Detectives Salvajes y Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1999 por la misma obra.

DE CUANDO JUAN MANUEL Y MIGUEL CANTARON JUNTOS

DE CUANDO JUAN MANUEL Y MIGUEL CANTARON JUNTOS

Era 13 de Octubre.  Berta había sacado las entradas por Internet y Daniel se sentaba por primera vez junto a nosotras a ver a Serrat, con más curiosidad que otra cosa, después de tanto oirme hablar de él y poner en casa sus canciones.  Celebrábamos todos el centenario del nacimiento del poeta, que trabajó sus versos como trabajó la tierra y la esperanza, hasta el final mantenida.

Pocas cosas hay que me emocionen tanto como la poesía y las canciones de Serrat, y anoche ambas se combinaron, así que poco objetiva puedo ser, y tampoco lo pretendo.  Cuando la acomodadora nos situó en primera fila nos miramos alucinados y satisfechos... ¡teniéndolo tan cerca tuve que contenerme varias veces para no transformarme en una fan histérica!, porque al fin y al cabo a Serrat le debo, entre otras cosas, haber sido un bicho raro y querer seguir siéndolo (ahora ya no se me nota mucho, pero cuando cantaba sus canciones y los boleros de Los Panchos con trece años en mi casa consideraban que estaba de atar, y no andaban desencaminados).

Cuando pisó el escenario, el público, como de costumbre, ya estaba entregado y lo recibió con una ovación sobria y respetuosa.  Uno tras otro y con su personal estilo fue desgranando los poemas musicados que componen "Hijo de la Luz y de la Sombra", disco por empeño que secunda al que, treinta y siete años antes, abrió la combinación Hernández-Serrat permitiéndonos conocer, más y mejor, al poeta de Orihuela.

Avisó de que se trataba de un concierto cerrado, dedicado al centenario del nacimiento de Miguel Hernández, que nada tenía que ver con su discografía habitual.  Aún así la gente le pedía a gritos en los bises "Palabras de amor" o "Mediterráneo".  Pero sonrió como sólo él sabe hacerlo y nos regaló un sólo bis, "Dale que Dale", que en el disco que nos ocupa canta junto a Miguel Poveda.

Yo creo que ambos anoche encontraron su sitio.  Miguel y Juan Manuel dieron sentido a sus vidas, una vez más, juntos, uno a través del otro.  Y comprendimos y sentimos el encierro y la pena del poeta, su hambre, su pobreza, su amor y como decía al principio su esperanza, siempre su esperanza. La memoria histórica tuvo un espacio de lujo para reivindicarse desde la necesidad y la elegancia. 

Cuando salimos, Daniel, cansado del ajetreo de las Fiestas en las que nos hayamos inmersos (porque no hay que detenerse más que lo imprescindible cuando la vida está en la calle) hacía señales de aprobación con el pulgar de la mano derecha hacia arriba, "me ha encantado", sentenció.  Y espero que mi objetivo de regalarle un hermoso recuerdo se vea cumplido.

A Berta darle las gracias porque a pesar de los pesares que inmerecidamente la rodean estuvo con nosotros anoche, cuando Juan Manuel y Miguel estaban tan cerca que les podíamos ver las arrugas de las manos, y ese brillo en la mirada de quien no pierde la fe en el ser humano.

HUBIERA CUMPLIDO 70 AÑOS

HUBIERA CUMPLIDO 70 AÑOS

Mañana, 09 de Octubre, sería el cumpleaños de alguien que no vivió demasiado tiempo, pero resultó un artista mayúsculo que no pasó inadvertido.  Sus padres se llamaban Julia y Alfred.  Un ataque aéreo alemán se estaba llevando a cabo mientras trataba de nacer, y su tía Mimi utilizó la luz de las explosiones para guiarse camino del hospital.  Su padre, marino mercante, "desapareció" del mapa durante un año y cuando volvió a hacer acto de presencia su mujer estaba embarazada de otro hombre, esto hizo que el marino tratara de secuestrar a nuestro protagonista llevándoselo a Nueva Zelanda.  El niño de cinco años quiso quedarse con su madre, lo que supuso que perdiera el contacto paterno durante más de dos décadas.  La tía Mimi y el tío George desempeñaron la función de padres, ya que la nueva pareja de su madre no quería "lastres" de relaciones anteriores.  El tío George le enseñó a resolver crucigramas y le compró una armónica.  La madre iba a verlo cuando podía y le inculcó su gusto por la música.  Murió atropellada por un conductor ebrio cuando nuestro hombre tenía diecisiete años, trauma del que nunca llegó a recuperarse y que reflejó en canciones como "Mother"(1970).  Ya convertido en un artista de fama mundial reaparece en su vida su padre, del que se ocupó económicamente hasta su fallecimiento.  En la Escuela de Bellas Artes conoce a su primera mujer, Cynthia Powell, y en 1957 conoce a un amigo que se llama Paul y que le cambiaría la vida, pese a que el padre de Paul no era simpatizante de nuestro protagonista.  Los dos son grandes creadores y componen canciones juntos.  Comienzan su andadura como grupo, junto a un guitarrista y un bajista, en 1960.  La banda empieza a crecer musicalmente y se impone la moda, a pesar de nuestro chico, de utilizar traje y corbata en el escenario.  Fue tal su éxito que los reconocieron como miembros de la Orden del Imperio Británico.  Llegaron a formar su propia compañía discográfica.  Las fotos de la luna de miel de quien nos ocupa con su segunda esposa dieron la vuelta al mundo.  Como en todos los grupos musicales donde hay un líder inequívoco y lo personal y lo profesional son la misma cosa el éxito fue dando paso a una paulatina desaparición de la banda, disolviéndose esta en 1974.  Un año más tardé el hijo de Julia y Alfred dejaba de lado su carrera musical para ocuparse de la crianza de su segundo hijo.  El 08 de Diciembre de 1980, un fan al que le había firmado una copia de su álbum "Double Fantasy" le dispara cinco balas por la espalda que acabarían con su vida.  Se llamaba John Lennon y tenía cuarenta años.