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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2012.

EL INVIERNO EN LISBOA

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Pocas cosas ocurren exactamente como las imaginas. Pocos lugares se corresponden con los que soñamos. Quizás porque una cuesta poblada de libreros tiene poca trama interpretativa, o porque gente bien querida me había hablado de ella, el caso es que la Cuesta de Moyano no me defraudó, era tal y como la esperaba, con el punto exacto de luz. Y a las yemas de los dedos afloraron esa ganas de buscar y seguir rebuscando entre los títulos, convencida de encontrar más de un tesoro de los que te llaman, te buscan y te encuentran a tí. Por eso una de mis asignaturas pendientes no tardó demasiado en aparecer. Creo que hay que leer más de una obra por autor para averiguar si te engancha o no. Sólo una de sus historias es jugársela demasiado, puede depender de tantas cosas que no es justo condenarlo al ostracismo por la primera experiencia... o sí... existen primeras experiencias (véase literarias) que lo que menos invitan es a reincidir. El caso es que a mí Beltenebros (1989) no me gustó, ni el libro ni la película dirigida por Pilar Miró, nunca he sido muy aficionada al cine negro ni a los espías, ni a los polis corruptos y las rubias desencantadas en moteles de carretera. Muñoz Molina (Úbeda, Jaen, 1956) se me quedó en el imaginario como ese director del Instituto Cervantes en Nueva York, casado con Elvira Lindo (Cádiz, 1962) y Premio Planeta por El Jinete Polaco. Un autor de los que hay que leer, pero que inevitablemente relegas.

Hasta que el sol de Enero en la Cuesta Moyano y un montón de libros apilados me buscaron, y en la contraportada de uno hay escrito un número de teléfono al que nunca llamaré, es de un verde desgastado, editorial RBA y se titula "El Invierno en Lisboa".

Traté de hacer bien los deberes y la novela me conquistó desde el primer momento. Sonaba a lo que quiere sonar. A música de Jazz. Hasta puedo oler el humo de los cigarrillos de los clubes nocturnos que tan bien describe. Y sí, hay mucha noche, mucha extorsión, mucho amor canalla, amores inquebrantables a la par que imposibles y únicos. Alcohol, amistad, incondicionalidad, recuerdos, hostales inmundos, persecuciones, muerte y vida o muerte en vida, el ayer y el hoy como sinónimos, como enemigos que tratan de huir el uno del otro sin conseguirlo. Pura novela negra, sí, pero magistral, desgarradora y poética.

"Nunca dejaba de buscarla y casi nunca pensaba en ella. Del mismo modo que a Lisboa la niebla y las aguas del Tajo la aislaban del mundo, convirtiéndola no en un lugar, sino en un paisaje del tiempo, él percibía por primera vez en su vida la absoluta insularidad de sus actos: se iba volviendo tan ajeno a su propio pasado y a su porvenir como a los objetos que lo rodeaban de noche en la habitación del hotel. Tal vez fue en Lisboa donde conoció esa temeraria y hermética felicidad que yo descubrí en él la primera noche que lo ví tocar en el Metropolitano. Recuerdo algo que me dijo una vez: que Lisboa era la patria de su alma, la única patria posible de quienes nacen extranjeros." (Pag. 123 "El invierno en Lisboa")

Premio Nacional de la Crítica y Premio de Narrativa en 1988 esta novela llega, como tantas otras cosas pendientes, tarde a mi vida, pero no por ello menos deslumbrante. Es estremecedor el transcurso del tiempo en ella, el compás de los perdedores, personajes absolutamente vulnerables, solos, y bellos.

En este caso más vale tarde que nunca. No he de ver la película que Jose Antonio Zorrilla dirigió en 1990, pese a estar protagonizada entre otros, por Eusebio Poncela. No por nada, sólo, si me permiten, por mantener la magia.

08/04/2012 19:00 Puri Novella Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"DE ACERO"

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Que el primer libro de una autora venda medio millón de ejemplares no es simplemente marketing, acierto o llegar en el momento oportuno.  Que también.  Ha de ser algo más cuando se traduce en trece países y próximamente será llevado al cine.  Debe tener un ritmo ágil, que te entren ganas de seguir la historia en cualquier intervalo de tu tiempo, en el autobús aunque te marees, y en esos minutos que se despistan antes de salir a trabajar o esperando a alguien.  Debe resultar creíble, que podamos poner cara a cualquiera de sus personajes, llevárnoslo a casa y que pase desapercibido en la cotidianidad del barrio, de la familia o entre los amigos, que pueda ser alguien a quien conocimos.  Debe guardar un secreto, aunque sea a voces, contener poesía en su justa medida, pese a no tener nada de poético ni pretenderlo, conducir el mensaje a su punto exacto, sorprender, nunca dejar indiferente, tocar resortes olvidados, cambiar los muebles de sitio para otorgarnos otra perspectiva de la sala, parecer nuevo, único, generar opinión, describir a los personajes como si pudiéramos tocarlos...

Todo eso y mucho más lo engloba Silvia Avallone (Biella, Italia, 1984) en "De acero", Editorial Alfaguara, 2010.  "La voluntad de creer en algo en lo que no puede creerse", con esta frase podría resumirse el argumento entero, ese que se desarrolla en unos suburbios italianos (que podrían ser los de cualquier país europeo), habitados por gente desahuciada, desesperada, reconstruída, rabiosamente triste, rabiosamente joven, cíclica y apasionada.  Una historia tan dura como real, con detalles, a mi parecer, escabrosos en exceso, pero posiblemente necesarios y eficaces en la trama.  Que una mujer de veintiocho años escriba una primera novela como esta me hace sospechar que tiene mucho de biografía más o menos novelada, mucho de vivir para contarlo a mi manera.  

Y es una manera impecable, sobre todo en lo descriptivo, en el marco de sonidos, luces y ambientes en el que transcurre la vida de esos personajes que al fin y al cabo sólo buscan algo de afecto para seguir tirando.  Algunos lo encuentran.  Otros lo confunden.  Hay quien ni se da cuenta de que lo tiene.

La define también como una buena novela el hecho de que los personajes secundarios estén a la altura de los principales con una autoridad indiscutible, llenos de matices, de luces y sombras, condicionados, invisibles y auténticos.

Una colmena de casas, un verano implacable, el tiempo que cambia las cosas de un dia para otro e inmoviliza las que debería cambiar, las rutinas que no se eligen, el trabajo en una fábrica de acero como máxima aspiración, la isla de Elba, el descubrir que los sueños se van acumulando en vertederos y pese a todo hay que seguir soñando...  y la relación de dos amigas adolescentes como eje vertebrador.

Sencilla en la manera de narrar Avallone coloca sobre la mesa y ante la retina un argumento de vidas entretejidas descarnado, categórico, que duele, pero que sobre todo, está vivo y tiene mucho que contar.

Difícil tarea la de mejorar su ópera prima... herramientas no le faltan.

16/04/2012 10:29 Puri Novella Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"LA NEVADA DEL CUCO"

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Comprar con prisas es fatal.  Si además hablamos de libros, peor que peor, porque hay que invertir un tiempo en revisarlos con cuidado, en encontrar en ellos la frase precisa y el aroma infalible.  Conociendo bien la teoría salí de la librería tan precipitadamente como entré, con mi encargo y con el convencimiento de llevarme además un tesoro que había encontrado de pasada: "La nevada del cuco", de Blanca "Tusquets". El ritmo de aquella tarde se encargó del resto, creí que se trataba de una hija de Esther Tusquets (para mí escritora excepcional donde las haya) y me monté la película necesaria para autoconvencerme de la casta magistral que impregnaría las páginas de la novela.

Cuando llegué al trabajo y pude echar de nuevo un vistazo a la compra descubrí que había cambiado la B por la T.  Que la escritora era Blanca Busquets.  Catalana, sí, de la Barcelona de 1961, escritora y periodista, nada que ver con la saga de la otra autora-editora.  Como el que no se consuela es porque no quiere, pensé que al menos era Piscis, como yo, y que había que darle una oportunidad porque el libro destilaba buena pinta, ya sabéis, buena encuadernación, frases sugerentes, eso que tiene que ver con el pálpito del lector empedernido.

Y resultó que las prisas se convirtieron en un golpe de buena suerte.  De muy buena suerte.  "La nevada del cuco" es una novela, sin pretender ser fácilmente breve o asequiblemente cursi, preciosa.  Un deleite.  Un homenaje a las mujeres que escribieron y a las que escriben, porque lo necesitan y porque pueden.  Contiene la dosis exacta de dulzura,contiene el mar y la montaña, las coordenadas de lo grande y lo pequeño, desarrolla el argumento con un cuidado exquisito, sin olvidar ni un detalle dentro de las historias que en paralelo se cuentan.  Todo está imbricado, todo influye, venimos de dónde venimos por algo, y lo mejor que puede ocurrir es comprender que somos cíclicos, sociales, y protagonistas de un tiempo que no elegimos, pero que determina cómo somos.  Cerrar etapas no es tarea fácil, colocar en su sitio los puntos finales, hacernos valer.

Si habéis escrito a escondidas o tenéis la necesidad prioritaria de leer o escribir entenderéis a Tónia y a Lali.  Si creéis en la memoria colectiva, y en la historia, disfrutaréis con esta novela especial, delicada, como de porcelana y al mismo tiempo valiente, sobria, sin estrecheces.

Algo diferente, que merece la pena encontrar, con prisas o sin ellas y que consigue la magia de podernos identificar con mujeres de otros siglos que en un momento determinado, pensaron y amaron como nosotras.

24/04/2012 11:39 Puri Novella Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"BAILES DE SALÓN"

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El tango no tenía razón.

 

Veinte años son suficientes para olvidar.

El recuerdo y su necesidad se enmarañan en una nebulosa

de jirones rotos,

mezclas imposibles,

confusas,

que convierten viejas realidades

en boleros,

lo que fue

y lo que quisimos que fuera.

 

Tengo constancia de haberte amado

con la intensidad de un diluvio

y una noche interminable.

 

Pero ya no me importa.

 

Me duele el tiempo que me falta.

 

La melancolía dejó de ser

una princesa descalza con la melena al viento,

pereció de romanticismo.

 

Disculpa símbolo

si ya no te necesito,

cumplí años,

ya sabes,

he de tener los pies calientes

y el corazón apacible

de una vieja comadre.

 

Necesito llevarme bien conmigo misma,

el viaje no es fácil y estamos solas.

 

Puede

que un día no muy lejano

ni siquiera recuerde tu nombre,

la sombra azulada del viento

en tu mirada.

 

Ocurrirá lo mismo

pero a la inversa.

Sucederá lo inevitable.

 

Que cómo yo te habré recordado,

hasta el final,

ya sin dolor,

ni siquiera con pena

o restos de la marea mística

con la que amamos...

 

Nadie lo hará.

 

30/04/2012 09:20 Puri Novella Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

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